lunes, 12 de septiembre de 2011

A 71 AÑOS DEL ASESINATO A TROTSKY POR EL STALINISMO

INTRODUCCIÓN DE NUESTRA RESPONSABILIDAD

¿SE LAVÓ EL TROTSKYSMO...?


Es la interrogación que queda a partir de la indiferencia de las organizaciones trotskistas;..genuinas, revisionistas o reformistas, cuando se cumplió el 71 aniversario del asesinato a manos del español Mercader, quien era agente de la policía política del putrefacto stalinismo.

Por esto mismo, tiempo atrás hubieran disputado la posibilidad de demostrar quienes organizaban la mejor movida, por lo tanto serían los más y mejores trotskistas. En el 2011, nada de eso sucedió, a lo sumo quizás hubo alguna charlita de bajo volumen en algún lugar oculto.
Evidentemente, mal que nos pese el capitalismo ha cooptado todo, en este caso con la farsa de las elecciones que embobó hasta los trotskos más rabiosos que no sólo no recuerdan esa notable obra literaria revolucionaria: La Revolución Traicionada sino que en nombre de las elecciones burguesas olvidaron al mismísimo León Trotsky.
Pero como algunos desiertos tienen oasis, publicamos a continuación el magnífico artículo sobre el 71 aniversario del asesinato a Trotsky de un autor que más allá de la serie de elecciones burguesas; es un genuino trotskista de todos los tiempos







A 71 AÑOS DEL ASESINATO DE LEON TROTSKY.
VIGENCIA HISTORICA DE SUS IDEAS REVOLUCIONARIAS.


El 21 de agosto se cumplen 71 años del asesinato de León Trotsky.

Un día previo pero de 1940, la pica asesina del stalinismo, se hundía en el cráneo de quien fuera uno de los máximos dirigentes, junto a Lenin, de la revolución rusa.

Trotsky muere en Coyoacán, uno de los distritos federales de la ciudad de México, en un hospital de la Cruz Verde.

A 71 años de aquel suceso, que conmoviera a todos los luchadores y proletarios del mundo, seguimos reafirmando la vigencia histórica de sus ideas, las que a nuestro juicio, son la continuidad histórica del marxismo-leninismo.

León Trotsky fue de los dirigentes más capaces del movimiento revolucionario internacional.

Cada tema era abordado en forma minuciosa y con una profundidad teórica inigualable.

Todo problema práctico de la lucha de clases, encontraba la fundamentación y respuesta científica en Trotsky.

En este sentido, los conceptos y las elaboraciones del revolucionario, fueron verdaderos pilares para sostener los principios básicos del marxismo, sirviendo además de base ideológica para orientar correctamente al partido ante desviaciones políticas de todo tipo, que ponían a prueba el programa.

Lo más reivindicable de la obra teórica de Trotsky, es que la misma surge a partir de la acción práctica, de ese laboratorio que es la propia intervención en la lucha de clases.

En verdad eso era Trotsky, una síntesis acabada entre la conjunción de la teoría con la acción práctica revolucionaria. Como dijera el propio Lenin: “Sin teoría revolucionaria, no hay práctica revolucionaria”.

Organizador de los primeros círculos socialistas revolucionarios de Rusia, historiador destacado, agitador político inigualable, enemigo acérrimo de los explotadores capitalistas, dirigente insustituible del Partido Bolchevique, economista brillante, creador del Ejército Rojo, teórico marxista de primer nivel, el militante bolchevique más firme y decidido en luchar contra la degeneración política del partido y del estado soviético. Todo eso era León Trotsky.

Hoy, a 71 años de su asesinato a manos del stalinismo con la complicidad del imperialismo mundial, podemos afirmar que sigue vigente todo su legado y acción revolucionaria.

Desde la interpretación dialéctica de la Ley del desarrollo desigual y combinado, de sus aportes para comprender su aplicación a la economía mundial, en el marco de la división entre naciones opresoras y oprimidas (fenómeno inherente del capitalismo monopólico o imperialista); sus tesis sobre el carácter bonapartista de las burguesías nacionales, dada su relación pendular con el imperialismo y la clase obrera; su caracterización política del carácter de clase del estado soviético, y por ende, su defensa incondicional ante la ofensiva de las fuerzas fascistas; la “Teoría de la Revolución Permanente”, que explicita el papel dirigente del proletariado en la revolución socialista, contra la concepción menchevique de la “revolución por etapas”, que sostiene que las burguesías aún pueden ofrecer un papel progresivo en el desarrollo de la revolución (teoría asumida y defendida luego por los stalinistas); el Programa de Transición, quizás el trabajo más brillante de Trotsky, por medio del cual diseña la necesidad de unir el programa mínimo (lucha reivindicativa) con el programa máximo (lucha por el poder) a través de consignas de “transición”, que sirvan de puente entre ambos, son algunos de los aportes teóricos más importantes al marxismo-leninismo, a lo que debemos sumar la obra organizativa ante la degeneración de la Internacional Comunista: la creación en setiembre de 1938 del Partido Mundial de la Revolución Socialista, la Cuarta Internacional.

Hoy, en medio de la crisis capitalista que azota todos los continentes, podemos ver cómo la humanidad se zambulle en un océano de miserias y barbarie, en donde las masas eligen para ser gobernadas a sus propios verdugos y explotadores.

Allí está la restauración capitalista de la URSS, China y Europa del Este, genuinas derrotas del proletariado internacional, con las consecuencias nefastas que de ellas se desprenden.

Y en medio de todo este cuadro de situación social desfavorable, una vez más el proletariado se encuentra huérfano de una dirección revolucionaria que lo oriente a luchar por sus propios intereses, por el socialismo.


Como diría Trotsky en el programa fundacional de la Cuarta Internacional: “Las charlatanerías de toda especie según las cuales las condiciones históricas no estarían todavía “maduras” para el socialismo no son sino el producto de la ignorancia o de un engaño consciente. Las condiciones objetivas de la revolución proletaria no sólo están maduras sino que han empezado a descomponerse. Sin revolución social en un próximo período histórico, la civilización humana está bajo amenaza de ser arrasada por una catástrofe. Todo depende del proletariado, es decir, de su vanguardia revolucionaria. La crisis histórica de la humanidad se reduce a la dirección revolucionaria”.


Comprender esta caracterización política de Trotsky es clave, porque el “próximo período histórico” no es otro que el que atravesamos en nuestros días.

Nuestro homenaje a este gran revolucionario, consiste precisamente en trabajar todos los días para superar la crisis histórica de la humanidad, que no es otra que la lucha por poner en pié una nueva dirección revolucionaria.

Esta tarea consiste en reconstruir el Partido Mundial de la Revolución Socialista, que producto del revisionismo fuera disuelto política y organizativamente.

Se trata de recuperar el legado histórico del marx-leninismo-trotskismo. Esa es nuestra guía de acción.


Tomás Murúa. 21 de agosto de 2011.




































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